martes, 2 de marzo de 2010

VIGILANTE DE SUEÑOS.

Cuando el sol está a punto de dejar caer su brillo ante la oscuridad, y las sombras de la noche empiezan a hacer su aparición, para que las calles se cubran de sosiego al amparo de la tinieblas; como es costumbre diaria en Don Juan José, este se arma de un bastón un poco carcomido por el tiempo y las polillas, además de su gorra que siempre lo acompaña en los días de mas frio sobre su cabeza, y una bicicleta un tanto anticuada estilo San tropel, comienza su recorrido diario por el barrio EL PRADO al cual ya le ha dedicado más de 10 años a su cuidado.

Todas las noches él y su bicicleta, toman la misma ruta que segundo tras segundo, minuto tras minuto, hora tras hora, y día tras días han dibujado en el pavimento ya una línea por donde siempre ha de circular en su fiel acompañante silenciosa. Parece como si el asfalto por donde constantemente se transporta estuviese ya señalizado, como un ejemplo claro de que el ser firme en su trabajo ya deja en las calles un recuerdo que jamás se podrá olvidar entre la comunidad del barrio.

Don Juan José, tiene un trabajo de esos que ya no tienen nada que ver con los que hoy en día se exige. Como lo dice el mismo “esto ya no es un trabajo, ya es una costumbre más difícil de dejar que el mismo trago o cigarrillo. Además de ayudar y proteger a la comunidad de aquí del barrio.” Don José se desempeña como celador del barrio, quizá en unos de los trabajos más tranquilos de todos, a la vista de cualquier persona, pero a la vez más exigentes a la hora de afrontar posibles riesgos en la calle.

A Don Juan José la experiencia le ha demostrado que hay que saber actuar ante un posible riesgo o ante una situación de peligro; podemos decir que el ya no es una persona de lucha o de enfrentamiento ante los demás, ya que solo cuenta con 1: 55mts de altura, y un cuerpo que el tiempo y el trabajo de otra época lo ha hecho reducir a casi más de la mitad, ahora ya solo pesa entre 50 y 55 kilos.

Pero no olvidemos que posee un bastón de madera con el cual ha ahuyentado a más de un delincuente que ha tomado la decisión de invadir o entrar en el territorio que Don José cuida. Sin olvidar también el pito con su característica tonada que al zumbar en el aire ya es reconocido por cualquier habitante del barrio.

En algunas ocasiones, Don Juan José utiliza una pinta un tanto extraña, al parecer una persona que conoce de la labor de trabajo que realiza decidió hacerle un obsequio regalándole un uniforme quizá del D.A.S. o del CTI, o cualquier otra entidad de justicia, haciéndolo parecer uno más de las lista de personajes que hacen parte de los cuerpos policiacos de la ciudad.

De igual manera como tiene un sendero ya determinado para echar a andar su vieja bicicleta, también tiene una serie de tonadas que hace con el pito. Esto para los habitantes ya se convierte en una forma de reconocimiento del personaje; además de hacer el mismo ruido a horas determinadas que justifican a las personas que él está ahí y que no ha desprotegido para nada su principal razón social…cuidar y proteger al ciudadano.

A la una, dos, tres de la mañana, son las pitadas más reconocidas de Don Juan José, en donde el sentir el ruido que hace, genera paz entre los habitantes. Parece una paradoja pero es cierto, ya que los vecinos se despreocupan al sentir aquel ruido característico que los alejan un poco de los brazos de Morfeo mientras están en su casa, y saben que nada les podrá ocurrir, mientras que lentamente se dejan atrapar nuevamente entre los brazos de Morfeo para soñar con la tranquilidad que les da Don Juan José.

Definitivamente Don Juan José es uno de esos personajes que causan sensaciones de alivio mucho más seguras a quizá las de la seguridad democrática que ejerce el gobierno, porque es un personaje que se encuentra en la realidad, un personaje que estimula y genera confianza ante los demás y que por sobre todo es guardián de los sueños de los habitantes del barrio EL PRADO.

1 comentario:

  1. Un personaje, sin duda, bien escogido. Sin embargo las descripciones son abstractas. Recuerda: una buena crónica está bien nutrida con sustantivos que dan no sólo precisión, sino que sitúan al lector en una atmósfera precisa. ¿Cómo es este celador?, ¿cómo se expresa? ¿Qué puede contarte de su vida? Así, la observación, alimentada de datos, de evidencias que hacen parecer cierta la historia, aparte de serlo, realmente, y el 'escuchar' al personaje brindan al lector cercanía a la historia que lee. Hay mucha presentación que retrasa la información que brindas. Te sugiero ser directo, no andar con rodeos, sino contar, no presentar, contar lo que sucede, no presentar la descripción, describir, no presentar la narración, narrar. Empieza a hacer este ejercicio y comprobarás la fuerza que adquieres en tus textos. Resalto que tomas elementos representativos: me gusta el elemento del celador que no deja dormir y que molesta, pero a la vez brinda tranquilidad, es decir, despierta y arrulla a la vez... en fin, una buena historia... sigue los consejos. Ah, y recuerda titular las historias. Aprovecho para destacar tu responsabilidad, tu madurez en el proceso, tu cumplimiento en las labores de clase. Por esto y por tus trabajos tu nota de primer parcial es 5.0. Esfuérzate más, y cuando te esfuerces más, esfuérzate más. El profe.

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