LOS ROLLOS DE NUESTRA VIDA.
Dicen que el colombiano nunca se deja morir; y más cuando aparecen necesidades que toman de improvisto a la vida misma… es ahí cuando la creatividad y el ingenio se toman y apodera de nuestro pensamiento y aparecen los personajes que en algunos casos causan motivo de admiración.
Lady Enríquez es uno de estos personajes a los cuales la necesidad la ha llevado a crear una fuente de ingreso para alcanzar un objetivo que se disfraza de necesidad, la compra de un libro para la materia de ingles de su universidad cuyo costo no puede cancelar ni ella ni mucho menos su familia; alrededor de unos 60000 pesos.
Esta actividad conlleva un riesgo para su estabilidad educativa ya que en su establecimiento educativo está prohibida esta clase de labores.
Con algo de audacia y malicia indígena, Lady en conjunto de un compañero de clases se las ingenia para que este le dé una manito sin necesidad de recibir nada a cambio, a menos que sea uno de los deliciosos rollitos de queso que tiene para la venta. Este con la amabilidad que lo caracteriza sin duda le dará la ayuda que necesita Lady para conseguir y alcanzar su objetivo.
Sin pensarlo se pone en pie la venta de los deliciosos rollitos de queso, así llamados por quien los está comercializando en la universidad. La posibilidad de que sea vista por algún directivo de la facultad ronda con cada paso que da por el establecimiento. Su mirada siempre alerta y observando cada movimiento que pueda ser percibido por el ojo humano la lleva a caminar con sigilo en busca de los posibles clientes para que degusten su producto.
Como si el destino estuviese a su favor, en ese preciso instante en otro lugar de la universidad, un profesor deja a un grupo de estudiantes un trabajo especifico que sirva de base para escribir una crónica. Tienen un determinado tiempo para que salgan por los sectores de la universidad y encuentren una historia de vida que pueda ser transcrita y contada como una crónica para el respectivo trabajo de clase.
Lady en un segundo decide tomar la ruta que conduce hacia la cafetería de la universidad para poder tener más oportunidad de de ofrecer su producto, y es ahí cuando sin esperarlo, encuentra a los estudiantes que están ansioso por encontrar a alguien que les puede ayudar a escribir dicho trabajo mencionado anteriormente. Es ahí cuando la suspicacia de los dos cobra vida y deciden hacer un trato:
“si tú me dejas contar tu historia de lo que estás haciendo aquí en la universidad con el negocio, yo me encargo de ayudarte a vender algunos de tus rollitos de queso. ¿Qué dices?”
“claro, puedes convertir mi historia en lo que quieras… si es una crónica, novela, cuento, lo que sea en fin, lo importante es que me ayudes a vender los rollitos porqué necesito mucho la plata”.
El trato ha sido cerrado y el negocio también… ahora Lady tiene a su disposición un grupo de estudiantes que ha comprado en la gran mayoría el producto que está vendiendo, y por su parte el estudiante ha conseguido una historia digna de contar, en donde la agilidad del colombiano no lo deja vararse nunca ante cualquier situación, sino que por el contrario está dispuesto a superar los rollos de nuestra vida.
Dicen que el colombiano nunca se deja morir; y más cuando aparecen necesidades que toman de improvisto a la vida misma… es ahí cuando la creatividad y el ingenio se toman y apodera de nuestro pensamiento y aparecen los personajes que en algunos casos causan motivo de admiración.
Lady Enríquez es uno de estos personajes a los cuales la necesidad la ha llevado a crear una fuente de ingreso para alcanzar un objetivo que se disfraza de necesidad, la compra de un libro para la materia de ingles de su universidad cuyo costo no puede cancelar ni ella ni mucho menos su familia; alrededor de unos 60000 pesos.
Esta actividad conlleva un riesgo para su estabilidad educativa ya que en su establecimiento educativo está prohibida esta clase de labores.
Con algo de audacia y malicia indígena, Lady en conjunto de un compañero de clases se las ingenia para que este le dé una manito sin necesidad de recibir nada a cambio, a menos que sea uno de los deliciosos rollitos de queso que tiene para la venta. Este con la amabilidad que lo caracteriza sin duda le dará la ayuda que necesita Lady para conseguir y alcanzar su objetivo.
Sin pensarlo se pone en pie la venta de los deliciosos rollitos de queso, así llamados por quien los está comercializando en la universidad. La posibilidad de que sea vista por algún directivo de la facultad ronda con cada paso que da por el establecimiento. Su mirada siempre alerta y observando cada movimiento que pueda ser percibido por el ojo humano la lleva a caminar con sigilo en busca de los posibles clientes para que degusten su producto.
Como si el destino estuviese a su favor, en ese preciso instante en otro lugar de la universidad, un profesor deja a un grupo de estudiantes un trabajo especifico que sirva de base para escribir una crónica. Tienen un determinado tiempo para que salgan por los sectores de la universidad y encuentren una historia de vida que pueda ser transcrita y contada como una crónica para el respectivo trabajo de clase.
Lady en un segundo decide tomar la ruta que conduce hacia la cafetería de la universidad para poder tener más oportunidad de de ofrecer su producto, y es ahí cuando sin esperarlo, encuentra a los estudiantes que están ansioso por encontrar a alguien que les puede ayudar a escribir dicho trabajo mencionado anteriormente. Es ahí cuando la suspicacia de los dos cobra vida y deciden hacer un trato:
“si tú me dejas contar tu historia de lo que estás haciendo aquí en la universidad con el negocio, yo me encargo de ayudarte a vender algunos de tus rollitos de queso. ¿Qué dices?”
“claro, puedes convertir mi historia en lo que quieras… si es una crónica, novela, cuento, lo que sea en fin, lo importante es que me ayudes a vender los rollitos porqué necesito mucho la plata”.
El trato ha sido cerrado y el negocio también… ahora Lady tiene a su disposición un grupo de estudiantes que ha comprado en la gran mayoría el producto que está vendiendo, y por su parte el estudiante ha conseguido una historia digna de contar, en donde la agilidad del colombiano no lo deja vararse nunca ante cualquier situación, sino que por el contrario está dispuesto a superar los rollos de nuestra vida.