JUSTICIA, PAZ Y REPARACION UNA LEY QUE VIVE EN LA IMPUNIDAD.
Como es costumbre en Colombia, la desgracia de las personas que han padecido crímenes en su contra, como lo son la muerte de un familiar, el secuestro de un ser querido o el desplazamiento forzado a lo que son sometidos, en la gran mayoría de estas situaciones se queda en la impunidad y el silencio del anonimato, donde el tiempo pasa como un viento queriendo llevarse todo a su paso, inclusive desaparecer de la mente de las personas que han padecido estas situaciones y dejarlos totalmente en blanco como si la vida no quedara marcada con cicatrices difíciles de curar.
Por eso ante este contexto de impunidad, falsedad y guerra desmedida, el gobierno colombiano ha intentado persuadir y crear en muchas oportunidades con los grupos armados en conflicto, soluciones que ayuden a que lo anteriormente mencionado no se sigua produciendo, ya que los principales afectados son la población civil que poco o nada tiene que ver con el conflicto que se vive hoy en día en nuestro país.
Una de las leyes que se han implantado en nuestra constitución es la de Justicia, Paz y Reparación que quiere ayudar a que los crímenes cometidos por los miembros de los grupos armados sean develados ante sus familiares y las autoridades para que se sepa toda la verdad de el porqué fueron cometidos contra la población civil. Además de dar a conocer el paradero de las victimas que fueron desaparecidas en dichos actos delictivos.
Aunque la ley ya está vigente desde Mayo de 2006, aun sigue presentando algunas complicaciones entre las personas que se han beneficiado de ella y otras que han visto una forma de mermar los años en prisión por los delitos cometidos a lo largo de su larga cadena de crímenes de lesa humanidad. Por eso, a pesar de que se han delatado tanto delitos en contra de la población civil, narrado casos de asesinatos por ajuste de cuentas y descubierto fosas comunes donde han enterrado a sus miles de víctimas, esta ley aun no satisface a las personas que por uno u otro motivo sufren y padecen el dolor de ser mártires en vida de la actual situación.
Por este motivo es esencial que los que tenemos el poder de dar a conocer o informar periodísticamente situaciones como esta, creemos espacios comunicativos en donde la principal fuente de trabajo sea el dar a conocer, a quién beneficia y cuál es el paso a seguir de esta clase de leyes, a las personas que manejan poco conocimiento ante lo ya dicho.
La ley de Justicia, Paz y Reparación en vez de dar a las personas soluciones antes las difíciles situaciones de vida que le ha tocado vivir, se convierte ahora en una nuevamente cruda realidad de la situación armada en Colombia, donde los delincuentes solo pagan unos cuantos años por su gran cantidad de delitos cometidos a la población civil; ganando una libertad tempranera que seguro en otro país jamás de los jamases se les pasaría por la mente a las leyes dejarlos en libertad.
Para finalizar, es un deber periodístico estar al tanto de estos escenarios, donde la búsqueda de la verdad y el conocer ampliamente del tema para informarlo a la población civil que ha sido víctima, se convierta en una nueva luz de esperanza y una ilusión de verdadera Justicia ante los crímenes que se han cometido a lo largo del conflicto armado en Colombia.
Como es costumbre en Colombia, la desgracia de las personas que han padecido crímenes en su contra, como lo son la muerte de un familiar, el secuestro de un ser querido o el desplazamiento forzado a lo que son sometidos, en la gran mayoría de estas situaciones se queda en la impunidad y el silencio del anonimato, donde el tiempo pasa como un viento queriendo llevarse todo a su paso, inclusive desaparecer de la mente de las personas que han padecido estas situaciones y dejarlos totalmente en blanco como si la vida no quedara marcada con cicatrices difíciles de curar.
Por eso ante este contexto de impunidad, falsedad y guerra desmedida, el gobierno colombiano ha intentado persuadir y crear en muchas oportunidades con los grupos armados en conflicto, soluciones que ayuden a que lo anteriormente mencionado no se sigua produciendo, ya que los principales afectados son la población civil que poco o nada tiene que ver con el conflicto que se vive hoy en día en nuestro país.
Una de las leyes que se han implantado en nuestra constitución es la de Justicia, Paz y Reparación que quiere ayudar a que los crímenes cometidos por los miembros de los grupos armados sean develados ante sus familiares y las autoridades para que se sepa toda la verdad de el porqué fueron cometidos contra la población civil. Además de dar a conocer el paradero de las victimas que fueron desaparecidas en dichos actos delictivos.
Aunque la ley ya está vigente desde Mayo de 2006, aun sigue presentando algunas complicaciones entre las personas que se han beneficiado de ella y otras que han visto una forma de mermar los años en prisión por los delitos cometidos a lo largo de su larga cadena de crímenes de lesa humanidad. Por eso, a pesar de que se han delatado tanto delitos en contra de la población civil, narrado casos de asesinatos por ajuste de cuentas y descubierto fosas comunes donde han enterrado a sus miles de víctimas, esta ley aun no satisface a las personas que por uno u otro motivo sufren y padecen el dolor de ser mártires en vida de la actual situación.
Por este motivo es esencial que los que tenemos el poder de dar a conocer o informar periodísticamente situaciones como esta, creemos espacios comunicativos en donde la principal fuente de trabajo sea el dar a conocer, a quién beneficia y cuál es el paso a seguir de esta clase de leyes, a las personas que manejan poco conocimiento ante lo ya dicho.
La ley de Justicia, Paz y Reparación en vez de dar a las personas soluciones antes las difíciles situaciones de vida que le ha tocado vivir, se convierte ahora en una nuevamente cruda realidad de la situación armada en Colombia, donde los delincuentes solo pagan unos cuantos años por su gran cantidad de delitos cometidos a la población civil; ganando una libertad tempranera que seguro en otro país jamás de los jamases se les pasaría por la mente a las leyes dejarlos en libertad.
Para finalizar, es un deber periodístico estar al tanto de estos escenarios, donde la búsqueda de la verdad y el conocer ampliamente del tema para informarlo a la población civil que ha sido víctima, se convierta en una nueva luz de esperanza y una ilusión de verdadera Justicia ante los crímenes que se han cometido a lo largo del conflicto armado en Colombia.
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